La localidad de Chos Malal, cabecera del norte neuquino, atravesó un nuevo episodio crítico en el suministro de agua potable: más de 48 horas sin servicio durante el último fin de semana, en medio de altas temperaturas que superaron los 32 grados. La situación fue explicada por Luis Galizzi, periodista, en diálogo con Radio Mega, quien señaló que el problema no es nuevo y se repite desde hace más de 30 años. Según detalló, cada vez que se registran lluvias intensas en la región, los ríos que abastecen a la planta potabilizadora aumentan su nivel de turbidez debido al arrastre de sedimentos y barro, lo que impide el proceso de potabilización. Chos Malal se abastece principalmente de dos cursos de agua: el río Curileuvú, de origen glaciar, y el río Neuquén, uno de los más caudalosos de la provincia. Sin embargo, la planta potabilizadora —aunque moderna y con capacidad para abastecer hasta 30 mil habitantes— carece de un sistema de reserva de agua cruda, lo que deja a la ciudad sin alternativas cuando las fuentes se enturbian por las tormentas. “Cuando no llueve, tenemos problemas con el agua. Y cuando llueve, también”, resumió Galizzi, graficando una paradoja que los vecinos del lugar padecen desde hace décadas. Durante el corte, muchas familias no contaron con agua ni siquiera para cocinar o higienizarse. La situación fue especialmente grave para hogares con niños pequeños y adultos mayores. Si bien el servicio comenzó a normalizarse lentamente desde el lunes por la tarde, aún se registran problemas de calidad, con agua oscura y fuerte olor a cloro. Otro aspecto que genera malestar es la respuesta oficial, ya que, según se indicó, las explicaciones se repiten año tras año sin soluciones estructurales. Desde el EPAS se volvió a mencionar la posibilidad de realizar pozos filtrantes, captación de vertientes o nuevas obras, alternativas que —según los vecinos— se anuncian desde hace décadas sin concretarse. En Chos Malal, el servicio de agua potable es administrado por el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS). Sin embargo, el recupero del servicio es bajo: menos del 50 % de los usuarios paga el agua, y gran parte de la ciudad no cuenta con medidores, por lo que la facturación se realiza en base a la superficie del terreno. La falta de inversiones sostenidas en infraestructura hídrica vuelve a dejar en evidencia una problemática estructural que afecta no solo a Chos Malal, sino a distintas localidades de la provincia, especialmente durante el verano. Mientras tanto, una comunidad de más de 20 mil habitantes continúa expuesta a cortes prolongados de un servicio esencial