La falta de agua potable y de riego en los parajes del Valle Inferior del arroyo Covunco volvió a quedar en evidencia tras una extensa entrevista en Radio Mega con Maitén Bertet, referente vecinal y ambiental, quien denunció una situación crítica que —según afirmó— se arrastra desde hace más de 30 años y que hoy afecta gravemente a las comunidades de Covunco Abajo, Los Hornos, La Patagonia y El Mangrullo. Bertet explicó que el problema no responde únicamente a la sequía climática, sino principalmente al robo y desvío del agua en la cuenca superior, realizado por establecimientos privados, sumado a una falta de control y regulación por parte del Estado provincial y los gobiernos locales. “Esto no es solo una emergencia ambiental: es un daño social, sanitario, cultural y psicológico”, remarcó. Sin agua en pleno siglo XXI La situación es especialmente alarmante en Covunco Abajo, donde muchas familias no cuentan con agua permanente, dependen de camiones cisterna y aún utilizan letrinas, una realidad que Bertet calificó como “inadmisible en 2026”. Señaló que incluso el agua que llega por camión no siempre es suficiente ni de calidad, lo que impide garantizar condiciones mínimas de higiene y salud. “¿Cómo se pretende erradicar las letrinas o promover hábitos sanitarios si no hay agua?”, cuestionó. Obras mal planificadas y suelos salinizados Entre los factores que agravaron la crisis, Bertet denunció la construcción, hace más de una década, de un canal de riego que terminó salinizando los suelos, generando lagunas de agua salobre y pérdidas productivas incalculables. Según explicó, los suelos de la zona ya eran naturalmente salinos y las obras se realizaron sin criterio técnico adecuado. A esto se suma el desmonte indiscriminado, la desertificación creciente y el avance de médanos, producto —según afirmó— de políticas que despreciaron la cobertura vegetal y el monte nativo. Avances recientes y una esperanza En contraste con décadas de inacción, Bertet destacó el trabajo reciente de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén, encabezada por el ingeniero Hipólito Salvatori, quien junto a un equipo técnico y voluntarios comenzó a realizar diagnósticos, recorridas y medidas concretas. Entre ellas, se aprobó la construcción de un canal bypass para recuperar parte del caudal perdido y volver a alimentar el cauce natural del arroyo Covunco, hoy interrumpido a la altura de la ex usina. También se proyectan pequeñas obras de bajo costo —como un azud con compuerta— para sostener el caudal durante los meses críticos. Inversión privada y ausencia política Bertet remarcó que toda la inversión realizada en Covunco Abajo es privada: pozos, bombas, mangueras, combustible, maquinaria y mano de obra. “El Estado estuvo ausente, pero presente para generar el problema”, afirmó. Además, denunció la falta de acompañamiento de concejales y autoridades locales, pese a las denuncias realizadas en fiscalías provinciales por delitos ambientales y robo de agua. Canteras y daño al arroyo Otro punto crítico es la extracción de áridos, legal e ilegal, que ha modificado el curso del arroyo, destruido mallines, dañado rutas provinciales y agravado la escorrentía. Bertet sostuvo que el arroyo “no da para más” y reclamó que se deje de otorgar licencias y se avance en un plan de saneamiento y recuperación ambiental. “Sin agua no hay vida” La entrevista cerró con un fuerte mensaje: el agua no es una cuestión opinable. “Si el agua tiene color, olor o sabor, no es potable. Punto”, subrayó Bertet, quien también cuestionó el enfoque de las gestiones municipales, más enfocadas en obras visibles que en resolver un problema esencial. Mientras tanto, un grupo de 28 voluntarios, muchos de ellos jóvenes, sostiene la lucha diaria para recuperar el arroyo Covunco y garantizar el acceso al agua. “Eso es lo más valioso que nos queda: la conciencia y el compromiso de la gente”, concluyó.